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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

lunes, 20 de septiembre de 2010

Nuestra Iglesia está enferma.

Ni campanas al vuelo ni sermones de seglar.No voy a decir si esto del cleriman es mejor o peor;yo no soy nadie;un católico que procura serlo y parecerlo,que no lo oculta ni se disculpa como no sea por serlo malamente,yo no aspiro a tamborilear mi alegría,me alegro de ver a un cura con su cleriman,que me he alegrado de ver a un cura porque está identificado con su vocación,con su profesión,con su ministerio y con su consagración,porque saben lo que es y cree que eso es bueno y santo y,sin dejar de ser hombre,es algo más,porque cree,que algo había en las manos y en el aliento del obispo que lo consagró.

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Hace unos días paseando por el centro de Mataró junto con mi hijo al cruzar con un señor mi hijo dijo: ¡Adios padre! giré mi cabeza y le pregunté que padre era,el de la iglesia de San josé.

Es que ha roto su identidad,que el cura que enmascara en un niky,un pantalón tejano y unas bambas es porque está desidentificado  con su profesión que es para él oficio y mal oficio,no le gusta ni le parece un noble y dignísimo ejercicio,ni se cree portador de la palabra del Señor ni elegido por El ni dispuesto a sacrificarse por El en ese sacrificio que hay indudable en conocer las propias limitaciones.

Cuando todo esto se calme,cuando vuelva a reír el júbilo de las vocaciones claras,volverá el traje de cura,talar o no talar,pero se vera desde muy lejos y que se vista de alegría.