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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

lunes, 30 de noviembre de 2009

Nuestros políticos nos decepcionan.


Hay crisis y parece ver que no salimos de ella o nuestros políticos no quieren.Yo no soy político,nunca lo fui.Sin  embargo,me temo que la política está dejando de ser para mí espectáculo y empieza a ser agresión personal.
A mi me gusta mucho la política.Lo malo es que se empeñan en conducirla ustedes,los políticos,y los políticos no sirven para gobernar;abundan el colectivo,que no me lo nieguen,gente de trápala,codiciosa y alzada;el espectro empieza con el ambicioso sin grandes escrúpulos,se ensancha en el practicón con oficio.Esos que se inventan cuestiones de orden,formularios de principios,peticiones de encuestas,comprobaciones de quórum,etc...
Tanto de izquierdas,centros y derechas,un político es rico desde el mismo instante en que le hacen alcalde,concejal,diputado,etc,etc; y lo conserva toda la vida.
Eso si no pertenece al grupo de los tontorrones que son los que caen en las intermitentes purgas necesarias para facilitar el acceso de los aspirantes a la tarta.Vende su influencia y la cobra en millones.

Cuando un político deja su puesto de la peonada suele jubilarse prácticamente pobre,se contentan con pequeñas ventajillas,enchufetes y pensiones vitalicias,pero sienten remordimiento de conciencia;les encantan colocar a un hijo,sobrino,yerno o un compromiso de amistad en una nómina de Estado.
A lo que íbamos: me gusta la política,pero lo malo es que no funciona como debería ser.¿Como puede funcionar con los cerebros que vemos desfilar por la pasarela? Realmente se lo han ganado,han demostrado vocación,encontraron como caído del cielo.Este es el panorama que veo estoy muy impresionado,lo confieso.
Vaya haciendo ustedes cortinas de humo y que vayan cerrando empresas.