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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

viernes, 10 de abril de 2009

Jesús resucitado.


Dos mil años después de Jesucristo Señor,y en plena expansión cristiana el dolor y sufrimiento son hechos indiscutibles de la vida humana.La fe cristiana da luz al misterio del dolor;una luz que no nos permite caer en fatalismos enervantes.Al contrario,nos da serenidad,nos comunica paz.Una mirada llena de fe,dirigida a Cristo que siguió el camino del dolor,descubre el gran valor del sufrimiento humano.La luz aclara el alcance inmenso del amor.
Recordemos que Cristo fue el primero en morir por nosotros.Bajo el peso de su cruz humillante,convirtió el dolor en algo "sagrado".Mirándole a él,el sufrimiento no puede calificarse de algo inaceptable y repugnante.

En el fondo,esto quiere decir que, Jesús crucificado de nuestras Iglesias,nuestros hogares y sitios públicos (por desgracia en minoría) es exponente de amor,redención salvación... Porque,en su muerte voluntaria y trágica,Jesús dio a conocer un amor que se entregó hasta la muerte.
La resurrección de Jesús es capital,pero no porque constituya una prueba decisiva o un milagro clamoroso: como argumento apologético,la resurrección del hijo de la viuda de Naím,la de la hija de Jairo o la de Lazáro la superan con mucho,pues tuvieron lugar en público,en presencia de numerosos testigos,muchos de ellos carentes de fe.La resurrección de Jesús es tan importante porque nos concierne a todos,nos afecta personalmente a cada uno de nosotros.
Pero ahí está la gran promesa de Jesús: " Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos".Una promesa de presencia,invisible,pero está ahí.Que equivale a gracia,a don de Dios todopoderoso,a fortaleza de espíritu,a paz de corazón.
Feliz semana Santa.