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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

sábado, 14 de marzo de 2009

Creo que mi sacrificio vale la pena.


Sacrificar no significa fastidiarse voluntariamente para agradar a Dios,como tampoco significar degollar a alguien.Sacrificar es "hacer sagrado" (sacrum facere),convertir algo en sagrado, de Dios.Para mí sacrificar alguna cosa es valorarla al máximo,es cumplir con la obligación.Es un acto más gozoso y más aprovechosos del mundo.Pero,debido a un mendroso egoísmo,me he quedado más que con el lado pequeño de las cosas y he considerado más la perdida que el beneficio,es decir,que el aspecto por el cual,cuando una creatura (objeto,privilegio,placer,actividad,persona...) es sacrifcada,puedo decir que he perdido el carácter profano.

Para comprender algo de lo que es el sacrificio,puedo recurrir a lo que hay  y más vivo;la familia.Pero cuando en ella está presente el espíritu,éste es algo más real y más vivo que cada uno de mis miembros,los cuales están como marcados,forjados por él (Dios),y sean cuales fueren las diferencias individuales se siente su presencia allí donde se encuentre aunque no sea más que un m miembro de dicha familia.Este es mi sacrificio diario trabajando y viviendo por y para mi familia.
 Me atrevo a esperar no sólo la salvación,sino también la alegría,el gozo.Dichosos los que lloran: en el sacricifio,esta paradoja se hace realizable.Cuando se tiene algo en el corazón,se habla de ello,se piensa en ello,se ocupa uno en ello todo el tiempo...
Tal es el azaroso camino del amor y de la oración... En el cristianismo no hay culto a Dios.
Cada uno tenemos nuestro "sacrificio" personal y nuestra sencillez particular. Dios sólo nos pide que luchemos contra nosotros mismos y seamos cada día un pelín mejores.