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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

viernes, 21 de noviembre de 2008

Orar es hablar o ¿es escuchar lo que me dice?


Entre Jesús y mi ego hay raros momentos de oración,me acerco a El con una serie de fortísima tensión que ya ni siquiera noto,de lo habitual que he hecho en mí.Pero,apenas he  intentado orar cuando esa tensión me oprime la garganta,dificulta la respiración y se me forma un nudo en el estómago.Me gustaría orar como es debido,lamento no hacerlo y busco formulas de oración.Pero mi intento fracasa con frecuencia,puede ser que reduzca la oración a un acto puramente espiritual,regido por la voluntad.
Porque orar es percatarse de toda la extensión de lo real,con todos los obstáculos que mi ego he levantado: mi miedo,mi rencor,mi ambiciones,mi sufrimientos mal vividos y mis codicias.Y,por descontado,el canasancio,las tensiones,el nerviosismo,la agitación,la fogosidad y la incapacidad de estarme quieto.
Y cuando tengo que orar,¿que decirle?,yo tengo la necesidad de hablar,pero El no tiene necesidad ninguna de escucharme,de enterarse,de convencerse...Desde que que levanto mis ojos hacia a El,dejo de pensar en lo que pido para pensar únicamente en aquel a quien pido...ya no tengo nada que decir ni que pedir.Padre ¿que me queda por pedir?.
El se calla,o al menos es muy difícil oírle y es muy fácil,en cambio,creer que son palabras suyas lo que no es más que mi propio parloteo.Orar se reduce a decir delante de Jesús lo que él me diría si hablara.