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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

lunes, 19 de mayo de 2008

Un destino en peligro

El destino del hombre se encuentra siempre en peligro;se corre el riesgo de no acetar el camino;de detenerse en el propio egoísmo y no querer servir;de pretender ser Dioses o de adorar a los ídolos.Ahora en nuestra era el riesgo es mayor porque existen infinidad de cosas que nos distraen de nuestro destino verdadero temporal y eterno.
El peligro está en preocuparse de manera egoísta de la propia felicidad y salvación;el recluirse ante los posibles peligros;el pretender salvarse solo;el tener miedo a meterse en la historia,en la política...etc.Si eso acontece,seríamos nosotros que olvidaríamos a Dios si ejerceríamos estas actividades temporales...y el mundo padecería unas estructuras paganas que harían más difícil la salvación para la mayoría.
Hay cosas que mi, quizás extravagantemente, no llegue a comprender jamás, ni aunque viva por los siglos de los siglos ¡Amen!. La envidia y el egoísmo son los sentimientos que condenan al mundo a lo que es, y por eso no mejoran
Corremos el peligro de no conseguir el fin del hombre ni entender para qué estamos en este mundo.Ni atarse a lo temporal olvidando la eternidad,ni buscar la eternidad por un camino de olvido de las responsabilidades que tenemos para con el mundo.La parábola de los talentos es demasiado clara.

Nosotros tenemos un destino;es decir,el fin propio que debe procurar obtener y para el cual Dios nos ha puesto en existencia.Este fin es doble,próximo,el que se realiza tratando de conocer,amar y servir y en especialmente a Dios a través del cumplimiento de la misión de cada uno; y la gloria proporcionada a Dios mediante el cumplimiento del fin próximo.A fin de cuentas,solo Dios puede ser el fin último del hombre.
Se infiere que la vida adquiere un valor sagrado como la familia misma en razón de varios motivos,por su origen,por su fin y por la propia misión humana:
Por su origen;creador inmediato de cada alma humana,nos convierte en hijos suyos,merecedores de respeto.
Por su fin, que es el mismo Dios,un fin eterno y santo.
Por su misión,perfeccionamiento propio y gloria a Dios.
Impone a todos el respeto a la vida propia y a la vida de los demás.

Quizás nadie me entienda y todos me critiquen.