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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

miércoles 28 de noviembre de 2007

SER LUZ PARA LOS DEMAS (II-Articulo)

www.padrealex.blogspot.com      

De Izquierda a derecha: Padre Willian, Padre Hoyos, Padre Hector, Mons. Elias Bolaños, Padre "Alexito" y mi padre espiritual Padre Norberto, el culpable que yo sea sacerdote.

 

                                                                 SER LUZ PARA LOS DEMAS

Dentro de los signos que se entregan en el sacramento del bautismo, la luz es uno de los signos que tienen un significado grande; el ministro que oficia el sacramento dice esta frase que a la gran mayoría se les ha olvidado,”…que iluminados por Cristo, caminen siempre como hijos de la luz…” (Ritual de Bautismos) desgraciadamente se nos olvido que tenemos siempre que caminar  en la luz, y caminar en la luz significa caminar en la verdad y en el amor. Jesús fue muy claro al decírnoslo “Yo soy la Luz del Mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida". (Jn 8, 12). Interesante verdad, el nos da la clave para vivir en la luz de la verdad, y es que solo Jesús es la solución a tantos problemas existentes en este mundo; siempre les digo a mis feligreses en mis homilías, que los gobiernos de nuestros países podrán crear muchos proyectos para cambiar, según ellos, los problemas existentes en el mundo, pero son proyectos vacíos, porque se les olvida, tomar a Dios en cuenta en ellos, recuerden, solo cuando el hombre se de cuenta que aceptando a Jesús en su vida y haciendo vida el evangelio podrá encontrar respuestas a tantas interrogantes en el mundo, se puede decir que cuando actuamos sin Dios, actuamos en la oscuridad y por ellos nos caemos y nos golpeamos en nuestra vida. Ahora bien, el caminar en la luz no es una opción, sino una obligación que adquirimos en nuestro bautismo, estamos obligados por tanto a ser luz donde quiera que nos encontremos, llamas encendida que iluminemos con nuestra vida, con nuestra manera de ser y de vivir, los padres ser luz para sus hijos, enseñándoles el camino de la verdad en la vida, y enseñándoles la alegría de vivir la fe, en esperanza y caridad; los gobernantes, siendo ejemplo de vida para todos los que gobiernan, utilizando en sus gobiernos el principio de subsidiaridad y el bien común para todos, pero da asco y pena ver que se utilizan estos puestos para sacar provechos personales y no para enseñar y servir a los mas pequeños, porque se tiene miedo de hacer la diferencia, son llamas que se apagan y cuesta volver a encenderlas. A veces me frustro, al ver la humanidad como un cielo nublado y en un invierno terriblemente frío, y árido, de amor, con la fría escarcha de la soberbia y el egoísmo, sin ni una estrella que ilumine y guíe, a aquellos que están interesados en buscar el amanecer calido y necesitado de fe y esperanza, por la simple y sencilla razón, de que nadie se atreve a hacer la diferencia, nos hemos vuelto veletas del modernismo, de la hipocresía, de la indiferencia, del asco de la rutina y por si fuera poco de la mediocridad.

Recuerda que no hemos nacido para quedarnos estancados y en la oscuridad, hemos nacido para brillar, y brillar no me refiero solo a triunfar en la vida, me refiero al brillo del ejemplo de vida, de sinceridad, de honradez y de respeto mutuo, ya basta de seguir siendo lámparas quemadas que no ayudan en nada mas que para adornar,  es justo y urgente que comencemos a ser luz, el mundo nos necesita, las futuras generaciones necesitan hijos de la luz y la verdad, que no caminemos en la oscuridad.  Hay que repetir esto hasta que se entienda: la fraternidad, el amor, la entrega,  no son cosas añadidas para que un hombre sea santo y perfecto. Son la substancia del hombre. Dios lo ha creado para eso. El hombre como individuo solitario no es hombre del todo. El hombre es hombre cuando vive en comunidad, y para la comunidad y en esa comunidad brilla y da ejemplo a los otros. Cuando sirve a alguien. Cuando ama a alguien, entonces es cuando irradia la luz de Cristo. “La luz del alma solo es luz cuando es repartida y compartida”. (Descalzo Martín) No olvidemos jamás que para todos —para cada uno de nosotros, por tanto— sólo hay dos modos de estar en la tierra: se vive vida divina, luchando para agradar a Dios; o se vive vida animal, más o menos humanamente ilustrada, cuando se prescinde de Dios. Nunca he concedido demasiado peso a los santones que alardean de no ser creyentes: los quiero muy de veras, como a todos los hombres, mis hermanos; admiro su buena voluntad, que en determinados aspectos puede mostrarse heroica, pero los compadezco, porque tienen la enorme desgracia de que les falta la luz y el calor de Dios, y la inefable alegría de la esperanza teologal. Un cristiano sincero, coherente con su fe, no actúa más que cara a Dios, con visión sobrenatural; trabaja en este mundo, al que ama apasionadamente, metido en los afanes de la tierra, con la mirada en el Cielo. (Amigos de Dios # 206). Te atreves a ser diferente y a ser luz para los demás.

                                 Pbro. Mauricio Alexander Diaz .

Este articulo que tengo el Honor de publicar y darle las grácias al Padre Alexander de San Salvador,por haberme aceptado la invitación de que publicara su articulo en mi blog,que consta de dos maravillosos temas que nos hacen reflexionar sobre nuestra conciencia.

  • Muchas Grácias y no me canso de decirlas
    Pater Alexander"Da pacem Domine" Da Paz Señor.

4 comentarios:

Jimena dijo...

A veces me pregunto como hace la gente que no quiere reconocer que Dios existe, para vivir ¿tranquila? . Coincido en esto con una de las ideas de artículo "que viven en la oscuridad" pero no sólo en las tinieblas del pecado, sino más bien en las de la tristeza y el desconsuelo, la desesperanza. Amo una de las tantas frases de San Agustín "Tu estás más dentro mío que yo mismo"

Saludos desde Mar del Plata, Argentina...

http://jimenaciuro.blogspot.com

Jimena dijo...

Es un gusto para mi poder encontrar otras personas que comparten lo mismo que yo: el amor por la Iglesia y por Cristo; y además esl gusto de poder expresarnos en estos espacios virttuales! También te espero en mi blog, y prometido pasaré por aquí!
Saludos!
http://jimenaciuro.blogspot.com

Javier dijo...

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.
Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.
No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.


Comienzo del Evangelio de Juan.

Un abrazo.

Alter ego (el otro yo) dijo...

- Me gustaría que el mundo volviera a ser una gran escuela, que estuviéramos todos sentados en los viejos pupitres, que Dios fuera el maestro que escribiera en la pizarra el verbo "amar" (E 112)Martin descalzo