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"la ignorancia de Dios,proviene de la ignorancia de uno mismo".

lunes, 26 de noviembre de 2007

¿DONDE ESTA LA CONCIENCIA DE PECADO?



Hablar de pecado en la época actual es hablar para muchos- de algo pasado de moda o de algo que ya no pega con nuestro tiempo, creo que el hombre y la mujer del mundo moderno ha perdido en gran medida la conciencia de Dios y el sentido de su existencia, porque a muchos les da igual estar en gracia de Dios que no estarlo, o peor aun, no se sabe ni siquiera que es estar en gracia de Dios, porque ya nos acostumbramos a faltar al amor de Dios, y hacerlo ya no preocupa ni inquieta a nadie, y es porque la conciencia de lo que se hace se ha perdido¿Y qué es la conciencia? A lo mejor en más de alguna ocasión usted se ha hecho esta pregunta. La Iglesia nos dice: “En lo más profundo de su ser el ser humano descubre una ley que él no se ha dado a sí mismo y a la que debe obedecer, y cuya voz resuena cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal... Es una ley inscrita por Dios en su corazón... La conciencia es el espacio más secreto y el sagrario de cada ser humano, en el que cada persona está sola con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de su ser. Presente en el corazón de la persona, la conciencia moral le ordena, en el momento oportuno, practicar el bien y evitar el mal. Atestigua la autoridad de la verdad con referencia al Bien supremo por el cual la persona humana se siente atraída y cuyos mandamientos acoge. La persona prudente, cuando escucha la conciencia moral, puede oír a Dios que le habla. En todo lo que dice y hace, el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1776-1778). “Retorna a tu conciencia, interrógala…retornad, hermanos, al interior, y en todo lo que hagáis mirad al Testigo de Dios” (San Agustín). De entre todas las personas que dicen creer en Dios no todas tienen la conciencia igualmente despierta para saber descubrir en sus vidas aquello que es realmente pecado, algunos como dijo Jesús “cuelan el mosquito pero se tragan el camello” (Mt 23,24). Otros “se aman tanto así mismos que defienden su caso, el pecado les resulta ya algo familiar y por vanidad u orgullo no quieren reconocerse perdedores. Cuando pecan se consuelan diciéndose así mismos: Es un solo pecado; nunca lo cometí anteriormente ni lo cometeré de nuevo mientras viva” (John H. Newman, Discurso segundo). Abundan por todas partes los cristianos que teniendo la conciencia dormida ya se acostumbraron a vivir en el pecado: años viviendo nomás acompañados pero todavía no se quieren casar; el uso de la droga, la fabricación, venta y consumo de licor se ha vuelto algo normal en la vida de mucha gente; ahora con la televisión y la Internet hay muchos jóvenes y adultos que piensan que pueden ver, sin ningún problema, todo lo que ellos quieren. "El pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado" decía el Papa Pío XII:. La triste verdad es: a muchos cristianos ya no les importa pecar, su conciencia esta muerta. “Por momentos se oscurece gravemente la conciencia moral en los seres humanos para distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo, se oscurece además el sentido de Dios, y entonces, perdido este punto decisivo de referencia interior, se pierde el sentido del pecado” (J. Pablo II, Reconciliación y Penitencia, 18). “Hay hombres a quienes se permite una larga vida, de feliz apariencia, al margen de Dios. Nada indica externamente ni les recuerda lo que va ha suceder, hasta que un día les sorprende la sentencia irreversible. Así como la corriente de un río fluye suavemente cercana ya a la catarata, también la vida de aquellas personas discurre en silencio y tranquilidad” (John H. Newman, Discurso segundo). Con la conciencia dormida, en pecado, o con la conciencia despierta, luchando por vivir en gracia de Dios, en cualquier momento tendremos que presentarnos ante el Señor y rendirle cuentas de nuestra propia vida. Hace poco un sacerdote anciano nos contó en un retiro espiritual la siguiente historia: “Un grupo de demonios que creían que su trabajo se les estaba terminando, le pidieron a su jefe tener una reunión de emergencia para discutir lo siguiente: Tenemos un problema por aquí abajo, y es muy serio. ¿Qué problema es? Dijo el demonio principal. El desempleo, le dijeron. Explícame eso, dijo él. Nuestro oficio tradicional ha sido siempre el de tentadores. Tentar a hombres y mujeres para que pequen y vengan al infierno. Así es, dijo el demonio, y nunca nos ha faltado trabajo. Pero ahora sí, dijo el que estaba hablando. ¿Y eso cómo? Preguntó el demonio. Pues se tientan ellos mismos unos a otros, se tientan por la televisión, por el cine, por los anuncios, por Internet. Tienen el pecado al alcance de la mano, y se empujan hacia el unos a otros. Estamos de sobra. Siempre llegamos tarde y nos quedamos cortos. Nos han quitado nuestros puestos de trabajo ¿Qué vamos a hacer ahora tantos demonios que no sabemos hacer otra cosa? Somos tentadores de profesión, y ya nadie necesita nuestros servicios. ¿De qué vamos a vivir? Pero la gente sigue pecando, dijo el diablo jefe. Eso es lo peor, señor, le contestaron. La gente peca pero no tiene sentido del pecado. Como lo hacen todos y lo ven todos y lo hablan todos, ya no les remuerde la conciencia y nadie piensa en que ha pecado. A este paso se nos van a quedar vacías nuestras valiosas instalaciones con todo el calor que generamos desde tiempo inmemorial. A esto dijo el diablo, dando un fuerte grito: ¡Veo que no habéis entendido la estrategia de nuestro estado mayor! ¿Qué estrategia? La de la pérdida del sentido del pecado entre los humanos. ¿Y cómo nos ayuda eso a nosotros? Le preguntaron. Nos ayuda porque el pecado existe, lo admitan ellos o no, y el pecado lleva al infierno, que es lo que nos interesa a nosotros. ¿Queréis decir que aunque ellos no lo sepan, van a acabar en nuestros dominios por toda la eternidad? Ése es el plan. Entonces ahora, de ser tentadores para el pecado, pasamos a convencer a los humanos de que no hay pecado. Exactamente. Dijeron todos. Y mantened la temperatura, que nos seguirá haciendo falta. Si señor, dijeron todos los diablos, y se fueron”

Este articulo que tengo el Honor de publicar y darle las grácias al Padre Alexander de San Salvador,por haberme aceptado la invitación de que publicara su articulo en mi blog,que consta de dos maravillosos temas que nos hacen reflexionar sobre nuestra conciencia.
Pater Alexander"Da pacem Domine" Da Paz Señor.